Situado a 1480 m de altitud con unas fantásticas vistas y 16 habitantes censados, sus pintorescas casas rodean la iglesia parroquial de Sant Miquel, con tejado a tres aguas y capillas laterales, que conservan sus retablos barrocos. Fiestas mayores el 30 de septiembre y el 21 de enero, día de Sant Fruitós.


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